08 de octubre de 2026
La provincia busca transformar su posición estratégica y la conectividad del Paso de Jama en oportunidades concretas para el desarrollo productivo, la logística, el empleo y la integración con los países de la región.
La consolidación del Corredor Bioceánico de Capricornio plantea una oportunidad para que los territorios que lo integran pasen de ser espacios de tránsito a convertirse en protagonistas activos de los procesos de integración regional. En este marco, Jujuy cuenta con una posición estratégica, una infraestructura logística en desarrollo y un conjunto de capacidades productivas que pueden contribuir a fortalecer su inserción en los mercados regionales.
Durante una entrevista, Alejandro Marenco titular de la Agencia Provincial del Corredor Bioceánico de Capricornio de Jujuy destacó la necesidad de cambiar la perspectiva tradicional sobre la infraestructura regional. El desafío, señaló, no consiste únicamente en preguntarse “qué le deja el corredor a la región”, sino en analizar “cómo se insertan activamente el sector productivo y las comunidades en él”.
Un corredor con creciente confiabilidad logística
El Paso Internacional de Jama constituye uno de los principales puntos de conexión de Argentina con los puertos del Pacífico y una vía estratégica para el intercambio comercial con Chile y otros mercados de la región.
Actualmente, el paso registra un promedio superior a los 190 camiones diarios en ambos sentidos. A esto se suma una relativa continuidad operativa, con cierres vinculados a condiciones climáticas que, según los registros mencionados por Marenco, rara vez superan los 35 días al año.
Esta dinámica refuerza el papel de Jama como infraestructura estratégica para el comercio internacional y plantea, al mismo tiempo, la necesidad de que los territorios ubicados a lo largo de su área de influencia puedan aprovechar las actividades económicas asociadas al movimiento de cargas.
En el caso de Jujuy, el trazado vial vinculado al corredor atraviesa 17 municipios, generando oportunidades para el desarrollo de servicios vinculados al transporte y la logística, la provisión de insumos, el mantenimiento, el almacenamiento y otras actividades capaces de generar valor agregado y empleo local.
De la conectividad a los polos de desarrollo
La posición estratégica de Jujuy se complementa con una red de infraestructura que permite pensar el corredor desde una perspectiva multimodal.
La proximidad entre la Zona Franca de Perico, los polos industriales y el Aeropuerto Internacional Gobernador Horacio Guzmán, ubicado a aproximadamente cinco kilómetros, constituye una condición favorable para el desarrollo de actividades productivas y logísticas y para el eventual radicado de nuevos emprendimientos.
A esta infraestructura se suma la conectividad ferroviaria. El entramado operativo del Belgrano Cargas mantiene la vinculación de localidades como Ledesma, San Pedro, Perico y Palpalá con los principales puertos del centro del país, entre ellos Rosario y Buenos Aires.
La articulación entre las redes vial, ferroviaria y aérea permite avanzar hacia una concepción del Corredor Bioceánico que trascienda el transporte carretero y contemple el desarrollo de verdaderas plataformas logísticas y productivas.
Integración que también se construye desde las personas
La integración regional no se limita a las obras de infraestructura. También requiere generar capacidades, conocimiento y vínculos entre las comunidades y las instituciones de los territorios involucrados.
En este sentido, Jujuy viene desarrollando iniciativas de cooperación con el estado brasileño de Mato Grosso do Sul, que incluyen instancias de capacitación en idioma portugués destinadas a personal de seguridad vial, policía turística y organismos que desarrollan sus funciones en el Paso de Jama.
La cooperación también alcanza al ámbito de la salud y la investigación. A través de vínculos entre el SAME de Jujuy y la Universidad de Mato Grosso do Sul, se prevé avanzar en intercambios e investigaciones sobre los efectos de la altitud (incluyendo fenómenos asociados a la hipoxia y el apunamiento) en los transportistas que atraviesan la región de la Puna.
A su vez, los vínculos empresariales incorporan una dimensión de género. La reciente visita de delegaciones de mujeres emprendedoras del Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (SEBRAE) permitió fortalecer el contacto con artesanas y productoras jujeñas y explorar nuevas oportunidades de cooperación y vinculación comercial.
Nuevos mercados para la producción regional
La integración física y logística abre oportunidades que deben ser acompañadas por una estrategia de desarrollo productivo y adecuación a las demandas de los mercados regionales.
Uno de los sectores identificados es el de las frutas finas y frutillas. La demanda proveniente de la región chilena de Antofagasta representa una oportunidad para los productores jujeños, aunque su aprovechamiento requiere avanzar en el cumplimiento de los estándares fitosanitarios y en inversiones asociadas a infraestructura de frío y congelamiento.
El sector hortícola también presenta posibilidades de inserción. La demanda coyuntural de productos como cebolla y tomate en Paraguay y otros mercados limítrofes puede constituir una oportunidad para los productores de los valles jujeños, particularmente en la medida en que se fortalezcan las capacidades de comercialización, logística y cumplimiento de requisitos sanitarios.
Estos ejemplos muestran que la infraestructura del corredor constituye una condición necesaria, pero no suficiente. Para transformar conectividad en desarrollo se requiere articular producción, logística, servicios, capacidades empresariales y acceso efectivo a los mercados.
Una gobernanza adaptada a la nueva etapa de integración
La consolidación del Corredor Bioceánico de Capricornio también plantea desafíos institucionales. Para Marenco, resulta fundamental fortalecer la articulación entre los gobiernos subnacionales y las cancillerías de los países involucrados, con el objetivo de avanzar hacia un esquema de gobernanza ágil y coordinado.
En un contexto en el que las cadenas de comercio internacional buscan rutas más eficientes, previsibles y competitivas, la adaptación de los marcos normativos, la coordinación entre organismos y la generación de condiciones para la inversión privada adquieren una importancia creciente.
El desafío para Jujuy (y para los demás territorios del Corredor Bioceánico de Capricornio) consiste, así, en pasar de una visión centrada exclusivamente en la infraestructura de tránsito hacia una estrategia de inserción territorial activa.
Esto implica aprovechar la conectividad existente para generar nuevas actividades productivas, fortalecer los servicios asociados al comercio y la logística, desarrollar capacidades locales y profundizar los vínculos económicos, sociales y culturales con los territorios de Chile, Paraguay y Brasil.
En definitiva, el corredor no debe ser entendido únicamente como una ruta que atraviesa los territorios, sino como una plataforma de integración y desarrollo, capaz de conectar infraestructura, producción, comunidades y mercados.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=SzZB25ekGpE
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